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Coaching político

“Aquél que no sabe a dónde va, más vale que no lleve pasajeros.”

 K. Ishikawa

Gran parte de mi vida profesional la he dedicado a la política, una actividad sin duda apasionante pero que conlleva un importante desgaste personal y que, en demasiadas ocasiones, te enfrenta a situaciones que contrastan con tus propios principios.  Hay ocasiones en que estás tan ocupado por alcanzar los objetivos generalistas de tu partido que ni siquiera eres consciente de que puedes estar desviándote de los valores y los fines  por los cuales tú mismo te iniciaste en la política.  Encontrar el equilibrio y descubrir que no siempre son intereses contrapuestos, aprender a ser flexibles sin que ello implique una renuncia a mantenerte firme en tus principios, es todo un reto que no siempre se afronta con la objetividad necesaria.

Hoy más que nunca la política es percepción y, desde esa base, el reto principal al que se enfrenta un político se llama CONFIANZA.  Ganar la confianza de tus compañeros de partido y, sobre todo, obtener la confianza de una sociedad que demanda HONRADEZ, es la misión de cualquier político en cualquier ámbito. Y, precisamente, estos dos valores: confianza y honradez, son los principios básicos e imprescindibles en los que se fundamenta cualquier proceso de coaching.

Adquirir las competencias para saber ganar y mantener esa confianza; ser honesto en la acción política, consecuente con tus principios y aprender a gestionar las emociones que genera la actividad política (soledad, falta de confianza, miedo, habilidades sociales, gestión de la traición, intereses cruzados, ideas personales frente a mandatos del partido…), son habilidades que se pueden aprender y perfeccionar y que nos van a ayudar a conciliar nuestra vida personal con nuestra vida pública.

En un mundo que evoluciona a un ritmo trepidante y en el que, tanto las necesidades de los políticos como las de los ciudadanos avanzan mucho más rápido que la propia sociedad, el coaching político se convierte en la herramienta imprescindible para poder ejercer con mejores recursos el liderazgo político.

Si eres político, si tienes un cargo público, si formas parte del gobierno de un ayuntamiento, de una comunidad autónoma, de un partido; si trabajas en la Administración o en una institución y quieres mejorar, cambiar o simplemente desarrollar tu vocación con plena conciencia del porqué y el para qué lo haces, en el coaching político vas a encontrar la respuesta y el apoyo que necesitas.

Mi trabajo como coach político se fundamenta en el acompañamiento. Un acompañamiento que, desde la premisa de la confidencialidad, no persigue la adulación, ni el silencio, ni asiente a todo lo que dice, hace o quiere escuchar el político. El trabajo de un coach te enfrenta a la realidad para que tú mismo puedas elegir y decidir, con libertad, qué quieres hacer. Saber qué quieres hacer y, sobre todo, por qué y para qué quieres hacerlo, es imprescindible para conectar tus valores y principios con los objetivos y necesidades de tu partido y de los ciudadanos, desde la confianza y la honestidad.