Nacho

Acabo de vivir una experiencia demasiado importante como para no compartirla pero, al mismo tiempo, demasiado intensa y emotiva como para ser capaz de expresar en un pequeño escrito todos los sentimientos que me ha provocado, pero aún así tengo necesidad de intentarlo. Vengo de un funeral, el funeral de un joven al que tuve la gran suerte de conocer  hace un tiempo por cuestiones laborales, un joven que, desde el primer instante me transmitió una honestidad moral y una sinceridad de sentimientos que me abrumaron absolutamente. Me abrumaron porque me sentí terriblemente cautivado por toda la fuerza que irradiaba, no solo en la palabra, su gesto mismo, su actitud y su mirada eran tan transparentes y tan honestas que sencillamente me cautivaron. Más tarde me enteré que era hijo de una mujer a la que conozco y aprecio sinceramente desde hace unos cuantos años y eso todavía lo hizo más querido a mis ojos. Sigo admirándome y admirando a esta nueva generación de jóvenes que saben tanto y tienen tanto que enseñarnos.

Pues bien hoy, desgraciadamente, he estado en su funeral. Es terrible despedir a un joven, pero cuando es brillante y cautivador en su inteligencia y personalidad resulta todavía mucho más duro.  He entrado en la iglesia bastante confundido y dolido, enfadado incluso y con todos mis sentimientos revueltos. Sigo igual, pero al menos hoy ha sido una de esas poquísimas veces en las que he sentido que la Iglesia estaba a mi lado, me he sentido reconfortado con el acto de homenaje que la Iglesia a la que pertenezco y de la que tanto discrepo le ha hecho hoy a este joven. Me he sentido cerca de Dios y desearía que siempre nos hubieran mostrado y nos mostraran al Dios que hoy he sentido tan cerca de mi.

Solo un espíritu libre, un alma pura y honesta puede ser capaz de conseguir que un funeral se convierta en un acto público tan hermoso de homenaje a la vida y al amor.  No sé explicarlo mejor, es posible que vuelva sobre mis palabras en los próximos días para intentarlo.  Me duele en lo más profundo la muerte de Nacho pero al menos hoy, además de orgulloso de él,  me he sentido reconfortado y consolado con su despedida.

23

07 2010

2 Comentarios Envía tu comentario ↓

  1. José Ramón #
    1

    No conocía a Nacho, pero por lo que cuentas no puedo por menos que,sinceramente,compartir tu dolor,e intentar, desde el respeto,entenderte en tus creencias.

  2. 2

    Sinceramente, eres el mejor político de La Rioja. Eres el único que utilizas tu blog para trasmitir tus sentimientos personales y acercarnos a los ciudadanos tus pensamientos más íntimos.

    Yo también conocía a Nacho, una gran persona, gracias por todo este apoyo.



Tu comentario