Anguiano

Acabo de regresar de las fiestas de Anguiano. La verdad es que asistir a las fiestas de los pueblos es de esas actividades “obligadas” por razón del cargo en las que, por muchas veces que vayas, siempre encuentras algo nuevo que consigue que enganches y nunca te resulte aburrido ni reiterativo.  Vale…, lo confieso, no siempre vas con ganas a las fiestas, hay muchas veces que da pereza todo lo que conlleva ir a las fiestas, el viaje, la misa, la procesión, el vermú, la comida…, no son cosas que, en principio te entusiasmen, sobre todo si las tienes que hacer tan a menudo como lo hacemos los políticos, pero he de reconocer que, una vez que te pones en canción… ¡es una gozada!  Son momentos en los que compartes con mucha gente los valores y las creencias más arraigadas que tienen, herencias culturales que han recibido de generaciones anteriores y que ellos cultivan con todo el amor, la reverencia y el respeto que se merece la memoria de nuestros ancestros.  Se viven momentos realmente emocionantes.

Hoy he vivido uno de esos momentos.  A nadie se le escapa que Anguiano conserva una de las manifestaciones más ancestrales de nuestra cultura popular que, además es, sin duda, la más conocida en todo el mundo, una estampa induscutible de La Rioja en los cinco continentes.  Los danzadores de Anguiano y más concretamente, la danza que ejecutan en honor a Santa María Magdalena que culmina con el vertiginoso descenso giratorio de su famosa cuesta empedrada, me sigue emocionando a pesar de las muchas veces que he tenido la suerte de verla.  Pero hoy se ha producido en Anguiano un hecho singular que me ha tocado la fibra del sentimiento regional.  Hoy han “estrenado” cachiberrio.  Desde que, lamentablemente, (y bien que lo siento), Ramón decidió abandonar esa entrañable e imprescindible labor, han pasado varios años sin que nadie recitara esos hermosos y sentidos versos a la Santa antes de la Danza y se echaba de menos.  La Danza no estaba completa sin el cachiberrio, faltaba ese punto de picante que debe tener todo buen guiso riojano.  Los danzadores pueden ser muy buenos, pero no bajarían igual la cuesta sin el trabajo fundamental de los gaiteros y el tamboril, ni tendrían tampoco la misma confianza si a los lados de la cuesta no estuvieran los que se encargan de pararlos y sujetarlos cuando se embalan.  Pues lo mismo pasaba con el cachiberrio… ¡no era lo mismo sin él! 

Pues bueno, en estas fiestas, como digo, han estrenado cahiberrio y eso me ha llenado de alegría, me imagino que como al resto de los anguianejos que, como yo, han gritado vivas al cachiberrio al final de sus versos.

Pero la circunstancia que hoy me ha llamado especialmente la atención es que este cachiberrio es un hijo de Anguiano que vive y trabaja en los Estados Unidos y que transmitía un orgullo y un amor por su pueblo y por La Rioja que han conseguido emocionarme.  He pensado que, a lo mejor, no nos vendría mal a muchos riojanos, alejarnos de La Rioja una temporada para aprender a querer y apreciar más lo que tenemos; he pensado que soy un auténtico privilegiado por poder recorrer todos los años la geografía del país riojano y conocer tantas gentes y costumbres, tantas fiestas y lugares…  He apreciado como nunca la grandiosidad del paisaje de Anguiano y la fuerza de las tradiciones y el mensaje que hemos heredado de nuestros ancestros y he sido un poco más consciente todavía del importante compromiso que tenemos para transmitir a las generaciones futuras todo ese rico patrimonio cultural que atesora este pequeño, hermoso y variado país que es La Rioja.

Hoy no sé si he visto a un riojano de corazón o el corazón de un riojano, pero lo que no cabe duda es que he visto mucho amor a una tierra y a un pueblo.  Es cierto que lo veo muchos días en muchos pueblos, pero quizá los que estamos aquí todos los días lo vivimos con más pudor, cuando descubres a quienes lo exhiben con tanto orgullo, no puedo evitar sentir un poco bastante de envidia sana.

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07 2010

4 Comentarios Envía tu comentario ↓

  1. al baño maria #
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    No creo que debas de sentir envidia sana pues tu demuestras tu cariño a este pais riojano cada dia con tu compromiso y entrega. Quizas pase lo mismo que cuando dices que hay que salir fuera para querer y apreciar mas lo que tenemos, que tu no seas consciente realmente del trabajo que haces diariamente.

  2. José Ramón #
    2

    Una de las actividades que mencionas en el programa de fiestas es la misa.
    Y la pregunta no es lo obligado o no que te sientes a ir,la pregunta es si ese
    acto de una determinada religión debe o no estar incluido en el programa de fiestas,y,si la no asistencia de un político por ser no creyente sería mal vista…
    Es una de esas cosas que siguen ahí “por tradición” y que poquitos se atre-
    ven a tocar.Y conste que no cuestiono el que celebren misa,y que acuda quien quiera.Pero incluirlo en el programa de fiestas “fuerza” a personas “representativas” a estar en ese acto religioso…

  3. Miguel Gonzalez de Legarra #
    3

    Yo te pondría como ejemplo el programa de fiestas de Logroño en el que se incluye no solo la misa, sino también otro tipo de actividades programadas por todo tipo de asociaciones. No pasa nada si un político no va a la misa, de hecho hay muchos que no lo hacen y no creo que nadie los señale, pero no cabe duda de que, sobre todo en los pueblos, la misa y la devoción a un determinado patrón o patrona es una tradición tan arraigada que, incluso los que dicen que no creen, aman profundamente a esa patrona, aunque sea por tradición. Es algo consustancial con nuestra cultura actual y, a tenor de los llenazos que se producen en las iglesias durante las fiestas, no creo que los ciudadanos tengan ganas de cambiarlo.
    Muchas gracias “baño María”, por todo lo que encierra tu comentario.

  4. José Ramón #
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    No te me enfades.Me parece bién que se incluya dentro de los actos el tema misa,siempre y cuando,como parece que así es, no se censure a quien no acuda.



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