¡Felicidades España!
No me gusta el fútbol. No sé muy bien si tengo que pedir perdón por ello pero, ¡qué le voy a hacer! nunca ha sido una de mis preferencias. Puedo decir en mi descargo que tampoco es que me parezca algo insoportable, ni mucho menos, cuando toca ver un partido importante lo veo y disfruto. Ayer no disfruté con el partido, reconozco que me dió un subidón de adrenalina cuando Iniesta marcó el gol que nos dió la victoria, y que durante todo el partido hubo momentos que me engancharon de verdad, pero no disfruté porque sufrí mucho. Sufrí y me indigné con el juego marrullero y agresivo de Holanda, sufrí porque veía que podíamos ganar pero nos costaba encajar un gol, sufrí con la angustia que veía en algunos rostros de los cientos de personas que estaban a mi alrededor en la Plaza del Mercado viendo el partido, sufrí cada vez que la pantalla gigante perdía la señal y pensaba que ya no iba a volver…, vamos, ¡que durante el partido no lo pasé nada bien!
Pero cuando acabó el partido y empezó la fiesta, ¡buff!, entonces sí que disfruté y me alegré de haber visto el partido que me permitía compartir con miles de personas en Logroño la alegría de la victoria. Fue emocionante el paseo hasta la Fuente de Murrieta, (por cierto, no sé que coño de nombre quiere ponerle ahora la Comisión del Ayuntamiento, cuando todo el mundo la llama y conoce como Fuente de Murrieta), fue emocionante digo, recorrer toda la calle Portales al lado de cientos de riojanos de toda clase y condición felices por la victoria de su equipo, rodeados de banderas de España, de camisetas rojas, de alegría y caras de felicidad en rostros de todas las edades y procedencias, me llamó especialmente la atención la alegría de miles de inmigrantes que vestían “la roja” con orgullo y agitaban la bandera española con un entusiasmo que, en absoluto, era fingido.
Nunca. Jamás en mi vida había visto tanta gente reunida en Logroño, (a lo mejor solo se superó en las protestas contra la guerra de Irak), pero tanta gente celebrando una fiesta improvisada no la había visto jamás en Logroño. Aquí si que disfruté y me alegré de que exista el fútbol y le agradecí a mi compañero Rubén que me insitiera tanto en acudir a ver el partido y compartir esta locura colectiva y todavía incomprensible para mí que es el fútbol.
Me sentí orgulloso de la proeza de un grupo de chavales que, dirigidos por un gran equipo, han sido capaces de conseguir que millones de españoles hayamos pasado unas horas increíbles olvidando los muchos problemas que nos aquejan. Me sentí orgulloso de mi País, un País que suma desde la diversidad.
Podíamos hablar hoy de muchas cosas: de los intentos de unos pocos de utilizar el deporte y los símbolos patrióticos como arma arrojadiza, del esfuerzo de algunos por convertir el fútbol en política, del marketing que rodea a estos eventos, de la importancia que esta victoria va a tener en el crecimiento del PIB nacional, de la estupidez de muchos aficionados que no saben celebrar sin agredir a los demás, de Cataluña, del País Vasco, de… tantas y tantas cosas de las que se pueden hablar y de hecho hablan algunos aprovechando que España ha ganado el Mundial. Pero realmente no merece la pena. España ha ganado. Todos estamos orgullosos de que nuestro equipo nos haya llevado a todos juntos a esta victoria que nos ha dado la mayor alegría colectiva de los últimos años. Hoy, no hay que decir nada más. ¡Felicidades España!
En futbol, como en política, hay estrategia y táctica,y,por tanto hay que felicitar al mister holandés porque planteó el único partido que les podía haber llevado,y casi les lleva,al triunfo…
El otro tema del artículo me resulta particularmente dificil…Si,por aquello a lo que haces referencia de utilización de símbolos.Nunca he ocultado mi republicanismo, y,al ver tanta rojigualda enarbolada (espero que casi todas sin “aguilucho”)uno siente como que nos han ganado la partida,como que no hemos sabido “vender”a las generaciones actuales los colores, y,sobre todo el espíritu de la bandera repúblicana…
Es como el antimadridismo visceral de los que somos “colchoneros”…Pues lo mismo me ocurre con la enseña,y con el himno…Ya se que esos quinceañeros
no ven en las banderas las mismas implicaciones que uno ve,pero aquí mandan las tripas…
Ya lo dije una vez pero lo repito:¿Os imaginais en época franquista que se hubiera dicho lo de “la roja”?.El término lo acuñó Luis Aragonés.Aunque pensándolo bién en Logroño siempre ha habido una tienda que se llamaba “La Roja”.¿Alguien sabe el porque de este nombre comercial?
Por último señalar que me sorprendió gratamente el gran número de féminas.