La Sentencia del TC sobre el Estatut de Catalunya
El Tribunal Constitucional acaba de dictar sentencia sobre el recursos de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular, hace cuatro años, contra determinados artículos del nuevo Estatut de Catalunya. Una sentencia claramente política en la que, una vez más, los intereses partidistas de conservadores y progresistas han prevalecido por encima de los intereses generales de España y de Cataluña.
Si hubiera sido una sentencia jurídica no se hubiera tardado cuatro años en dictar. Al final, la estrategia política del Partido Popular, ha enfangado la vida política española una vez más y ha conseguido alejar un poco más a los catalanes del proyecto de Estado plurinacional en el que todos podíamos estar más o menos cómodos
El Partido Popular sufre con esta sentencia una derrota épica que pone de manifiesto su mala fe en el momento de presentar el recurso de inconstitucionalidad. El PP solo ha pretendido utilizar el anti catalanismo que ha cultivado en determinadas regiones de España para tratar de ganar espacio y apoyos políticos fuera de Catalunya a costa de presentar el nuevo Estatut como una herramienta diabólica que pretendía romper la unidad del Estado.
No se entiende que el PP considere anticonstitucionales algunos artículos del Estatut catalán y, sin embargo, no considere igualmente inconstitucionales algunos artículos de los estatutos de Andalucía o Valencia que tienen idéntica redacción que el catalán, lo que acredita la mala fe y la intención estrictamente política que existía detrás de su recurso.
El constitucional se ha visto obligado a hacer encaje de bolillos para tratar de resolver un conflicto político con argumentos jurídicos y lo único que va a conseguir es que nadie quede contento con la Sentencia y que, lejos de resolverse el conflicto de convivencia iniciado por el PP, se agrave aún más.
Me temo que, al final, vamos a ver como la manifestación cívica que inicialmente está previsto celebrar en Barcelona el próximo 10 de julio en defensa del Estatut será, con toda seguridad, más multitudinaria y masiva que la que pueda celebrarse con motivo de la Huelga General convocada por los sindicatos para después de las vacaciones, lo que demostrará que la brecha con Cataluña se hace más grande por culpa de quienes han querido utilizar la demagogia y la mentira en beneficio de su partido. El futuro deberá pedirle cuentas al PP por su tremenda irresponsabilidad en este asunto, al igual que debería exigírselas también al Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, que nunca ha entendido que su función institucional no es hacer la ola en los conflictos políticos ni buscar un protagonismo en el debate nacional que no de corresponde y, de la misma manera, deberán pedírsele cuentas a otros gobiernos regionales que, como el de La Rioja, se han metido en camisa de once varas sumándose a un conflicto territorial que no existe, por el simple hecho de dar satisfacción a la dirección nacional de su partido.
En otro orden de cosas, la Sentencia del Tribunal Constitucional establece un nuevo escenario en los trabajos de reforma del Estatuto de Autonomía de La Rioja. El Presidente Sanz, se ha cansado de repetir que no podía avanzarse en la reforma estatutaria riojana hasta que no se dictara esta sentencia porque así podríamos avanzar en la misma dirección que Cataluña, porque La Rioja nunca podrá ser menos que nadie.
Pues muy bien, ya hay Sentencia y, por lo tanto, ya no hay excusa. Es el momento de exigir para La Rioja, al menos, las mismas competencias y atribuciones que los que más tienen y, en este sentido desde el Partido Riojano esperamos que el nuevo Estatuto de La Rioja contenga las bases de un modelo de financiación autonómica idéntico al de Cataluña o la misma organización del poder judicial que dispone Andalucía que, curiosamente, es la misma que acaba de declararse inconstitucional en Cataluña. Alguien explicará porque, ¿o no?
la cuestión es que se han declarado anticonstitucionales 14 artículos que fueron aprobados por referendum.Esto es reirse de la soberanía popular.
De nuevo entramos en el debate y la idea de federalismo parece que es la
que desde una perspectiva progresista habría que defender.
A mi, ya sabes que la idea de España me suena un tanto artificial…
Lo que está claro es que aquí hay unos que se sienten los que más españoles, los que tienen la idea de “salvaguarda” de la patria,aunque habría que decir que lo que quieren guardar son sus intereses rebozados por un nacionalismo español decimonónico.
El Estatut de “Da Vinci”
Como en el Código da Vinci, entre enigmas y arcanos misterios judiciales y, tras cuatro años de deliberaciones poco luminosas y un tanto espirituales, el Tribunal Constitucional, que es como una fuerza de cualidad divina al modo de la sabiduría, emitió una sentencia de lo más esotérica y tirando a mística, poco práctica y actualizada a los tiempos. Y como queriendo sacarse la cosa de encima, pues parecía que le pesaba como una losa. Dejando en su deliberación y razonamiento sumarial del Estatut, catorce artículos mutilados y tullidos.
El TC, actuando como el Espíritu Santo con su sentencia, describe una “realidad espiritual1 suprema y de definición única, sin llegar a convencer al más apostólico de los progresistas. Quedando la cosa como agua estancada en la charca de la verdad desnuda.
El Partido Popular, actuando como el “Priorato de Sión” con sus ideas cerradas como cerrojos sellados en plomo, cítricos y ácidos como un limón, se jactan en un auge de conspiración y sectarismo. Viendo al Estatut como el Santo Grial y teniendo miedo a descubrir, probablemente, toda la verdad, inventando teorías de complots y confabulaciones pensando que pueden intervenir los poderes ocultos.
Las teorías de Brown no son nada, comparadas con las de la señora Cospedal y el gran“Maestre” Rajoy que, cuando hablan de Catalunya, suelen hacerlo realizando afirmaciones donde sólo ven lo oculto y oscuro, sin aportar pruebas muy convincentes cuando se trata del Estatut, que es como un enigma sagrado para la derecha española. Actuando un poco como el Opus Dei de la novela de Brown. El Partido Popular aquí también estaría presuntamente involucrado en una conspiración para encubrir la verdadera historia del Estatut, que habría vivido dentro de una gran mentira fraguada por la derecha española, más arcaica desde los tiempos de la transición. Debe de ser terrible vivir con miedos paranoicos.
Igual los del Partido Popular se imaginan que en el museo del Louvre de París, o igual en un despacho oculto en las salas ovales de la Generalitat de Catalunya, está dibujada la postura del Hombre Virtuvio (dibujo realizado por Leonardo Da Vinci) con un mensaje críptico escrito en su costado y dentro de un pentáculo, y los artículos del Estatut dibujados en el pecho con su propia sangre. Puestos a exagerar, hagámoslo todos.
Como en la novela, aquí también se proponen dos misterios: ¿qué secreto intentan proteger los catalanes? ¿Quién planteo el asesinato? ¡Por Dios!, de momento aquí no ha muerto nadie físicamente, ¡Dios nos libre! Aunque, probablemente, algunos los paguen con su “muerte política” en las próximas elecciones. Porque tanta “confianza” mal medida les puede llevar al derrotero. Cayendo por afilados riscos para estrellarse en el malecón que domina el paisaje del pueblo soberano.
Se ve que el desarrollo de la historia de un pueblo requiere la solución de varios acertijos y anagramas, como los artículos del Estatut, que parecen para algunos más arcanos que pragmáticos, ignorando que emanan de la voz del pueblo catalán, que en lícito referéndum votó, en su día, decidiendo por la vía del sufragio, que suele ser camino permitido para expresar nuestra voluntad, dicen que de gran belleza y punto de encuentro de la libertad. Pero los del PP actuaron como los “Iluminati”, presentando recurso delante del TC y creyéndose como los “pura sangre” españoles, que no se detuvieron hasta que el macizo se ha desplomado ente acantilados hasta anular el resonar de los ecos.
Quizás la verdad del Estatut estremecería los cimientos de la Democracia española. Al final del libro del Código del Da Vinci, los personajes se enamoran. De momento, aquí con el Estatut, tal sentimiento no se ha manifestado, ni tampoco parece que tenga intención de que se produzca tal ansia de un amor tan complejo e imposible de reciprocidad y de llama pura.
Los grandes “Maestres” del Partido Popular puede que conozcan la ubicación de la “Clave”, la cual pueda llevar a la verdad del “Santo Estatut”, más de anagramas y de logotipos irracionales enquistados, que de borrador y artículos que respalden una identidad y filiación del pueblo de Catalunya. Aquí podríamos sustituir la Figura de Leonardo Da Vinci por la de “Sant Jordi”, que fue caballero catalán y que nos pilla más a mano.
Se desconoce si los del TC pasaron por alto que algunos artículos están igual escritos con tinta invisible, esa que sólo se ve con luz ultravioleta. Y claro, las incógnitas es lo que tienen, que en su dificultad está su gracia. Pues no sea que lo que de verdad asusta es la evidencia. Y, como en el libro, esta sentencia sea en realidad una gran mentira bien ensayada por las entusiasmadas criaturas de la derecha más conservadora, que visten de pureza y cincel perfilado sus mantos, diciendo que la clave está escondida detrás de un misterioso cuadro o sepultada debajo de cualquier Iglesia gótica. O en un dispositivo cilíndrico que no saben abrir. Los dispositivos que esconden mensajes secretos de este calibre no suelen llevar instrucciones, sería absurdo. Es igual, en sus creencias enajenadas, maquinan confabulaciones inimaginables, haciendo tiempo para esperar revelar al mundo la verdad acerca del “Santo Estatut” en el momento acordado. O tienen un plan de contingencia nunca revelado, que mantiene a la “organización” y su secreto a buen recaudo. Pero confundidos por su condición de criaturas, que les limita chocando contra las paredes del cielo.
“Custodios y guardianes de sus puertas serán para siempre el cáliz y la espada”. O sea, el Estatut y la justicia.
Al final del libro, Langdon, reflexiona sobre el acertijo y, de repente, recuerda los marcadores dorados en las calles de París que marcan el antiguo meridiano. Aquí, los marcadores y señales que muestren el camino pueden estar en una calle oscura de Madrid. Igual por la calle Génova, en una catacumba en los mismos sótanos del edificio. A saber.
“El manto que la cubre en su descanso no es otro que la bóveda estrellada”. Igual, algún día, se descubran los restos del verdadero Estatut, la encarnación de la “Divinidad Catalana”, excluida por la derecha española más agria y atrapada en el tiempo.
El misterio que ha acompañado estos cuatro años a la deliberación y resolución de la sentencia del Estatut demuestra el poder y la fuerza activa de jueces, que han ido puliendo el texto con sílex, que es piedra primitiva pero de puntas cortantes. En cualquier caso, el TC, en su misterio y desconcierto, interviene como el Espíritu Santo que, en principio, es una entidad espiritual de carácter excelso, muy cercana a la divinidad pero en cuestión de soluciones terrenales poco práctica y de desuso próspero, limitado y diferente a los misterios ocultos por su condición de servidores y ejecutores de la ley que está escrita.
La cuestión es si queremos creer en el pasado más enquistado, o bien evolucionar como pueblo mudable y no como nómadas de umbrías sombras profundas que siempre van buscando el camino torrente arriba torrente abajo. Desaprovechando y, a veces, ignorando el rumbo de la brújula que nos guía por la libertad y privilegio de decidir del pueblo llano. Alguien dijo una vez; que la democracia es un sistema de desconfianzas. Porque el Estatut no es una cuestión de fe, sino una parte de la “evolución” política y cultural, de una sociedad moderna dentro de una Europa confundida y con problemas de dineros. Pero eso ya es otra novela.
Sergio Farras, escritor tremendista.
Sergio/Cuando entré por primera vez en este bloc cometí el mismo “error” que tú:Hacer un elaborado discurso analizando facetas y múltiples disgresiones.Más de un “enganchón” tuve con alguno…hasta que el “propietario” de este soporte,o sea Mikel me explico que en todo esto rigen unas normas no escritas tendientes,digamos que a la brevedad.
Ya se, por experiencia,que si tienes algo claro quieres desglosarlo un mínimo,pero es que el lector “tipo” de blogs en cuanto ve más de 15/16/17…lineas…pasa de leerlo.Esto me lo explicó el amigo Eddo…
En otras palabras: que hay que echarle síntesis.Alprincipio cuesta, y hay veces que, me concedo unas lineas más.Otra cosa que hago a veces es eliminar todos los giros y palabras superfluas.
No voy de enteradillo es que a mi me hubiera venido muy bien que alguien me hubiera dicho tranquilamente y sin tildarme de nada como funciona este mundillo del blog…Por mi parte Bienvenido…
¡Ah!,poner mayúsculas equivale a gritar…