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Posted by on 5 Ago , 2017 in Portada | 7 comments

No puedo vivir sin ti…, ¡no hay manera!

Llevo varios días intentando escribir mi despedida y… ¡no hay manera! Igual es que todavía es demasiado pronto y no me hago a la idea de que ya no vas a estar más a nuestro lado.

¿Sabes?, algunos ratos pienso que solo estás de viaje, que estás en uno de esos viajes tuyos en los que pasabas varias semanas fuera de casa pero de los que sabíamos que siempre volvías.  Pero no.  Esta vez no es igual. Esta mañana he ido a ver tu sepultura y no había duda. En la blanca lápida estaba escrito tu nombre y ya me voy haciendo a la idea de que de este viaje ya no vas a regresar.

Sé que esto se pasará, que  llegará la calma necesaria para ver las cosas con sosiego y serenidad, y entonces es posible que hasta te escriba una de esas largas cartas que me gustaba escribirte cuando era niño, pero ¡qué quieres…!, ahora no me sale, me falta algo y no soy capaz de escribir dos líneas seguidas en las que pueda reconocer mis sentimientos. Y cuando me siento frente al teclado, lo que viene a mi mente de forma recurrente es esta canción que, hace hoy justo quince días,  cuando estábamos velando tu cuerpo, saltó a mi cabeza y no me ha abandonado desde entonces.  Se ha anclado de tal manera la puñetera que… ¡no hay manera!

Encima seguro que a ti ni te gustará la canción pero, ya ves, es lo que tiene la mente humana, que es de lo más caprichosa.  Es fácil suponer que la canción fue pensada y escrita con otras intenciones y que la inspirarían otros sentimientos bien diferentes, pero a mí me está sirviendo mucho estos días y, al final, he decidido que sea mi homenaje particular y mi manera de decirte adiós. Aunque como dice mi amiga Raquel, “las cosas pasan por algo”, todo tiene un sentido y si se ha empeñado en estar en mi cabeza… ¡pues será por algo!  Así que, aun a riesgo de que no te guste, esta te la dedico y confío en que, a lo largo de este año, aprenderé a vivir sin ti, descubriré su sentido y podré contártelo en otra carta.

¡Pero mira!, de lo que hoy sí estoy seguro es de que ¡tú nunca te irás!, de que nunca me cansaré de tus manos, de tu pelo, incluso de tus “rarezas”, de que siempre serás mi reina y siempre, siempre vas a estar enredada en mi cabeza.

Llevas años enredada en mis manos, en mi pelo, en mi cabeza…. ¡y no puedo más!, ¡no puedo más! Debería estar cansado de tus manos, de tu pelo, de tus rarezas, ¡pero quiero más!, ¡yo quiero más!

¡No puedo vivir sin ti!, ¡no hay manera! ¡No puedo estar sin ti!, ¡no hay manera!

Me dijiste que te irías pero llevas en mi casa toda la vida, ¡sé que no te irás!, ¡tú no te irás!

Has colgado tu bandera, traspasado la frontera, ¡eres la reina! ¡Siempre reinarás, siempre reinarás!

¡No puedo vivir sin ti!, ¡no hay manera! ¡No puedo estar sin ti!, ¡no hay manera!

Y ahora estoy aquí esperando a que vengan a buscarme, ¡tú no te muevas! No me encontrarán, no me encontrarán.  

Yo me quedo para siempre con mi reina y su bandera, ya no hay fronteras. Me dejaré llevar a ningún lugar.

¡No puedo vivir sin ti!, ¡no hay manera! ¡No puedo estar sin ti!, ¡no hay manera!

7 Comments

  1. ¡Qué bonito, Mikel! Me doy cuenta de que siempre te digo lo mismo, pero es que no se puede tener más sensibilidad y expresarla de mejor forma, ¡no hay manera!

  2. No se como lo haces hermano.
    Cada día te admiro más, te quiero.

  3. Mikel qué hermosura de homenaje y qué sentimientos los que expresas. Te mando un abrazo de cerrar los ojos y pensar en ella.

  4. Hola MIkel, ahora es de otra manera….
    Te voy a contar un secreto, los primeros días creemos que todo va se diferente y que nada va ser igual, y realmente es así, ,todo cambia pero no tanto , no podemos tocarla ,no podemos besarla, no podemos sentir su piel, y es así, pero veras como no es tan cuesta arriba.. ellas no se van ,te lo puedo asegurar , buenas son, están en el aire , en todos los sitios, somos sus chiquillos y no nos dejan, ellas están bien , están descansando un poco nada más, en dos días siguen al pie del cañón, siguen cuidándonos como han hecho siempre,están ahí, lo vas a ver, el problema es nuestro, ellas están bien , descansando un poco nada más, se merecen descansar un poco. Pero no nos dejan solos, buenas son, no voy a ser yo quien descubra la maravillosa persona que eres,te queremos mucho MIkel, hemos disfrutado mucho de los momentos que hemos compartido con Arancha, son sentimientos encontrados .mucha pena porque nos da mucha pena,la verdad, pero nos quedamos con lo buenos ratos, tenemos muchos de estos , tengo 53 años y por mi vida ha pasado mucha gente, pero puedo asegurarte que pocas personas dejan una pequeña huella ,tu madre mikel era tan especial que a veces la he sentido como si fuera la mía, en fin , pensé que no sería capaz de de enviarte esto,
    MIkel , no se van , van a estar siempre con nosotros, así que cuando te pongas en contacto, le das un beso tremendo de parte nuestra parte ,vale,
    Gran familia la tuya,
    A ver si nos vemos un rato para darte achuchan capullo

  5. Se nota palpablemente el sentimiento y lo que quieres trasmitir aunque sea imposible conseguirlo…., te entiendo querido “primo”….., siempre me he sentido unido a vosotros a toda esa gran familia que forma parte de me niñez….., adolescencia….., incluso madurez. Os quiero aunque la vida nos separe…….

  6. Animo Mikel un fuerte abrazo.

  7. ¡Cuánto os agradezco todo lo que habéis escrito aquí! ¡Qué hermoso es comprobar que las emociones se comparten de esta manera! Qué hermoso saber que, aunque la vida nos lleve por caminos diferentes, Manolo, compartimos sentimientos y recuerdos que nos van a mantener unidos toda la vida.

    ¡Qué difícil resulta muchas veces mirar a alguien frente a frente y decirle “te quiero”! Sí, sabemos que no es necesario decirlo, que lo damos por descontado pero, ¡coño, Josetxo! ¡qué bien sienta leerlo! ¡cómo reconforta el alma escucharlo! ¡Y qué bien te quedas cuando lo sueltas! ¡Yo sí que tengo motivos para admirarte y, por supuesto, tengo millones de razones para quererte como te quiero, hermano!

    Tattoolo, ¿nunca pensaste que serías capaz de enviarme esto?, ¡joder! ¡nunca pensé que serías capaz de escribirlo y decirlo tan bien y tan bonito! Sabiendo el esfuerzo que te ha costado, ¡cómo te lo agradezco!¡Cuánto te quiero, capullín!

    Solo deseo que todo este derroche de cariño y amor que estoy recibiendo estos días, no se acabe nunca y pueda corresponderlo siempre con un abrazo de esos como el que dice Ana Cecilia, “de cerrar los ojos” que solo con leerlo ya te imaginas lo rico y sanador que resulta.

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