La Rioja: “Paisaje del Vino S.L.”


El Gobierno de La Rioja dio a conocer, recientemente, la decisión de la UNESCO de incluir “El paisaje cultural del vino y el viñedo de La Rioja y Rioja Alavesa” en la lista de bienes culturales candidatos a Patrimonio de la Humanidad. Pero esta buena noticia, con ser importante, queda empañada por el descubrimiento de lo que, hasta ahora, parece que había sido el gran secreto de esta candidatura de la que bien poco ha dicho nuestro Gobierno. No ha sido hasta ahora cuando hemos conocido la delimitación territorial de la zona para la que pretende conseguirse esta declaración universal que solo abarca un escaso 10 % del territorio de la Denominación de Origen.

El viernes pasado, a través de un reportaje publicado en Diario La Rioja, conocíamos que esta delimitación territorial se ciñe a un área geográfica muy concreta que abarca los municipios riojanos comprendidos en el triángulo de Haro, Nájera y Logroño más los municipios de Rioja Alavesa. El descubrimiento de esta circunstancia y el hecho evidente de que, hasta este momento, el Gobierno de La Rioja no haya informado nunca del alcance real de esta delimitación geográfica me deja desconcertado y francamente molesto. Exactamente igual de molestos que se encuentran miles de ciudadanos de toda La Rioja que no se explican como es posible que el Gobierno de La Rioja excluya expresamente de esta declaración a una importantísima zona del territorio riojano cuyo paisaje, cultura y actividad económica está tan vinculada al vino como la que más.

El Gobierno de La Rioja está tardando en explicar las razones de esta decisión que excluye, deliberadamente, a todos los municipios de la Rioja Media y a toda La Rioja baja, unos municipios en los que el paisaje del vino está tan presente y arraigado como lo puede estar en cualquiera de los municipios incluidos en la propuesta inicial del Gobierno.

Obviar la influencia del paisaje del vino y de la propia cultura del vino en municipios como Aldeanueva de Ebro, que concentra hasta 16 bodegas en su término municipal, entre las que se encuentra la única bodega 100% ecológica, y que realiza actividades vinculadas precisamente a su paisaje vitícola, es tan absurdo e incomprensible como lo sería dejar a Haro fuera de esta declaración. Excluir de esta declaración a municipios como Murillo de Río Leza, Ausejo, Grávalos, Autol, Quel o Arnedo no parece razonable teniendo en cuenta la clara influencia del vino en su actividad económica y social. Olvidar el Paisaje del Vino que impregna los municipios de Rioja baja bañados por el Ebro, como Alcanadre, Rincón de Soto o incluso las propias ciudades de Alfaro y Calahorra es negar una evidencia que, sin embargo, curiosamente, se utiliza para defender la inclusión de otros municipios riojalteños en la candidatura. Si el agua, el paisaje y el clima del Ebro aportan peculiaridades específicas a algunos municipios de Rioja Alta, es de suponer que también aportará características similares al resto de municipios que acogen cultivos idénticos y de igual calidad.

Apelar a la arquitectura tradicional, a las construcciones históricas, a la tradición en la elaboración o la incorporación de nuevas tecnologías, o al desarrollo social y económico en torno al vino, no parece que puedan ser circunstancias que se den solo en una parte de nuestra denominación. En La Rioja media y en Rioja baja, encontramos constantes ejemplos de la influencia de la cultura del vino en la evolución económica y social de sus pueblos y ejemplos de construcciones históricas tan importantes, no solo para La Rioja sino para el conjunto del Estado, como la que se encuentra en La Noguera, un pequeño cerro entre viñedos a medio camino entre Tudelilla y el Villar de Arnedo, que custodia uno de los mayores tesoros de nuestra historia vitivinícola: la bodega más antigua de La Rioja y probablemente una de las más antiguas de España, sino la más, que data de la época de la dominación romana y que es imprescindible para comprender la importancia histórica del cultivo de la vid en esta tierra, su imbricación en la organización del territorio, las instituciones y la cultura de las sociedades que conforman la herencia riojana.

Ignorar todas estas evidencias históricas, culturales, económicas y sociales que están presentes en el conjunto de la Denominación y, de forma específica, en multitud de pueblos de nuestra Comunidad Autónoma es un grave error que el Gobierno de La Rioja se debería apresurar en corregir. Un error que lo único que puede conseguir es incidir en la brecha de rivalidad que, sobre la calidad de nuestros vinos, ha existido históricamente en nuestra región en una absurda competición territorial que puede verse avivada con esta decisión del Gobierno de La Rioja.

La fortaleza de La Rioja se encuentra precisamente en la unidad territorial de sus municipios y no es razonable que sea precisamente el propio Gobierno de La Rioja el que propicie la rivalidad y la división privilegiando a unos municipios sobre otros cuando todos somos conscientes de que el éxito del Rioja en el mundo no sería posible, ni sería lo que es, si cada zona de nuestra denominación se desarrollara de forma aislada. El éxito está precisamente en la complementación de nuestros caldos y en la interrelación de producciones, métodos y sistemas de comercialización. No es razonable por tanto que sea precisamente nuestro Gobierno quien propicie una suerte de competición territorial en la que, encima, incorpora a los municipios de Rioja Alavesa.

El propio Gobierno de La Rioja reconoce que la declaración del paisaje del Vino como Patrimonio de la Humanidad “supondría mejoras en la protección del medio natural, la difusión de la cultura del vino y la promoción del turismo enológico”. Ante esta afirmación tan rotunda del Gobierno de La Rioja, me pregunto por las razones que tiene el Gobierno para excluir de estas mejoras y de la difusión y promoción del turismo enológico, a la mayoría de los municipios riojanos que integran la denominación.

Reconoce también el Gobierno que esta declaración supondría también “un mayor reconocimiento del paisaje del vino como patrimonio cultural y seña de identidad y lo convertiría en un elemento imprescindible en el desarrollo económico, social y cultural de La Rioja”. ¿Por qué razón quiere entonces limitar ese desarrollo económico, social y cultural a sólo unos pocos municipios riojanos y excluye a otros que reúnen tantos méritos como ellos? El propio Gobierno de La Rioja ha reconocido también que esta Declaración es una oportunidad de promoción y proyección internacional que actuará como un auténtico motor generador de riqueza de La Rioja y de Rioja Alavesa y por eso es todavía más incomprensible que, teniendo estos objetivos tan claros, por parte del Gobierno se haya excluido deliberadamente a la mayoría de municipios riojanos de la Denominación. Una decisión que merece una rectificación o, cuando menos, una inmediata explicación. Porque, de otro modo, no podremos dejar de pensar en la curiosa circunstancia de que la promoción de esta candidatura coincidiera en el tiempo con la creación de una empresa que se dedica a la compra venta de terrenos en el término de “Atamauri” en Haro, donde tiene previsto promover la construcción de un campo de golf y su urbanización correspondiente. ¿Cual es el nombre de esta empresa y el nombre anunciado para el campo de golf?  “Paisajes del Vino S.L.”, ¿casualidad?, ¿visión empresarial de futuro?.  En estos casos y, sobre todo estando por medio el Partido Popular, uno no puede creer en las casualidades.

03

04 2013

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